domingo, 1 de enero de 2017

Un segundo extra

Este 31 de diciembre, un segundo extra se añadirá a los relojes de todo el mundo a las 23 horas, 59 minutos y 59 segundos para mantener el Tiempo Universal Coordinado (UTC). Históricamente, el tiempo se basa en la rotación media de la Tierra con respecto a los cuerpos celestes, y el segundo se definió en este marco de referencia. Sin embargo, la invención de los relojes atómicos define una escala de tiempo ‘atómica’ mucho más precisa y un segundo que es independiente de la rotación de la Tierra.

En 1970 los acuerdos internacionales establecieron un procedimiento para mantener una relación entre el Tiempo Universal Coordinado (UTC) y UT1, una medida del ángulo de rotación de la Tierra en el espacio.

El International Earth Rotation and Reference Systems Service (IERS) es la organización que supervisa la diferencia entre las dos escalas de tiempo, y establece segundos intercalares para ser insertados o retirados de la UTC, cuando sea necesario mantenerla dentro de 0,9 segundos. Para determinar la UTC, se genera primero una escala de tiempo secundaria, el Tiempo Atómico Internacional (TAI); consiste en la UTC sin segundos intercalares.

Cuando el sistema se instituyó en 1972, la diferencia entre la TAI y la UTC se determinó que era de 10 segundos. Desde 1972, 26 segundos bisiestos adicionales se han añadido a intervalos variables de seis meses a siete años, con el más reciente insertado el 30 de junio de 2015. Después de la inserción del segundo intercalar en diciembre, la diferencia acumulada entre la UTC y la TAI será de 37 segundos, informa el US Naval Observatory.

A veces surge confusión sobre la idea errónea de que la inserción ocasional de segundos bisiestos cada pocos años indica que la Tierra debería dejar de rotar dentro de unos pocos miles de años. Esto es debido a que algunos segundos adicionales erróneos son medidos por el índice al que la Tierra se está ralentizando. Los incrementos de segundos, sin embargo, indican la diferencia acumulada en el tiempo entre los dos sistemas.

La decisión en cuanto a cuándo añadir un segundo salto se determina por el IERS. Las mediciones muestran que la Tierra, en promedio, corre lenta en comparación con el tiempo atómico, en alrededor de 1,5 a 2 milisegundos por día. Estos datos son generados utilizando la tecnología de interferometría de base muy larga (VLBI), que mide la rotación de la Tierra mediante la observación de las posiciones aparentes de los objetos distantes cerca del borde del universo observable. Estas observaciones muestran que después de alrededor de 500 a 750 días la diferencia entre el tiempo de rotación de la Tierra y el tiempo atómico sería aproximadamente un segundo.


En lugar de permitir que esto suceda, un segundo se inserta para acercar las dos escalas de tiempo. Fácilmente podemos cambiar la hora de un reloj atómico, pero no es posible alterar la velocidad de rotación de la Tierra para que coincida con los relojes atómicos.

(Tomado de Europa Press)

sábado, 31 de diciembre de 2016

La Tierra Plana alrededor del Globo

El Arzobispo anglicano James Ussher, luego de un prolijo y exhaustivo estudio de la Biblia y otros documentos terminó en el Siglo XVII su trabajo “Annales veteris testamenti, a prima mundi origine deducti" (Anales del Viejo Testamento, derivados de los primeros orígenes del mundo), en el que concluía que la Creación se realizó al atardecer del 22 de octubre de 4.004 aC.

Sin embargo, nada decía sobre la forma que tenía la tierra recién creada. Fue acaso la tierra plana que proclaman los defensores de esta idea, o fue una tierra esférica, dentro de un inmenso universo?

La imaginación, llevó al hombre a figurarse a la Tierra de diferentes formas casi todas simétricamente sencillas, y algunas otras perfectamente pensadas para que coincidan con las creencias religiosas. Hasta que los griegos comenzaron a ver la forma de la tierra como realmente tenía que ser y no como querían que fuese. Casi todos los pueblos tienen y tuvieron una noción de la forma de la Tierra, aunque más no sea de la región en que viven, que muchas veces se presentó como la única región o ubicándola en el centro del mundo conocido. Se imaginaron la tierra, con una forma plana, y apoyadas o flotando sobre distintos sitios.

La Tierra Plana en las antiguas culturas
La idea de una tierra cuadrada fue muy atractiva para muchos pueblos. Los antiguos peruanos se imaginaban el mundo como un cofre con un tejado a dos aguas en donde vivía un gran dios. El universo de los aztecas estaba formado por cinco cuadrados, un cuadrado en el centro y los otros en cada uno de sus lados. Cada uno de los cuadrados contenía uno de los cuatro puntos cardinales, que provenían del lugar central, morada del dios Xiuhtecutli, madre y padre de los dioses y habitantes del ombligo de la tierra. Los mayas creían que el universo tenía tres niveles, el inframundo, el mundo humano y la esfera celeste. Estos niveles se mantenían unidos por su eje por una ceiba sagrada. El mundo medio presentaba cuatro direcciones orientadas a los puntos cardinales, en cada esquina se ubicaba un cargador del cielo o bacab y una ceiba similar a la del centro. Otros pueblos concibieron el mundo como una rueda, incluso un tetraedro.


Los antiguos babilonios, creían que la tierra era plana, y flotaba sobre el agua, además estaba cubierta por una bóveda celeste metálica del que colgaban las estrellas, por encima de esta bóveda había una capa de agua, que a veces se filtraba a través de ella provocando así la lluvia.

Para los sumerios, el universo apareció por primera vez cuando Nammu, un abismo sin forma, se abrió a sí mismo y en un acto de auto-procreación dio nacimiento a An (Anu) (dios del cielo), y a Ki (diosa de la Tierra), referida comúnmente como Ninhursag.


La unión de Anu (An) y Ki produjo a Enlil, el señor del viento, quien eventualmente se convirtió en el líder de los dioses. Después, Enlil fue desterrado de Dilmun (el hogar de los dioses) debido a la violación de Ninlil, de la que tuvo un hijo, Sin (dios de la Luna), también conocido como Nannar.

Sin y Ningal dieron a luz a Inanna (diosa del amor y de la guerra) y a Utu o Šamaš (dios del Sol). Durante el destierro, Enlil engendró tres deidades del inframundo junto con Ninlil, el más notable de ellos fue Nergal.

Nammu también dio a luz a Enki o Abzu, dios del abismo acuático.

Los antiguos habitantes de la India, creían que nuestro Planeta, estaba apoyado en una inmensa bandeja de oro, sostenida por el lomo de unos elefantes puestos en círculo, en dos niveles.

Estos elefantes a su vez se encontraban de pie sobre una gigantesca tortuga, que para ellos representaban al dios de las aguas. Más adelante evolucionaron a la creencia de que el universo era una superposición de cielo, aire y una tierra plana y circular, en cuyo centro estaba el monte Sameru (identificado con el Himalaya), al sur del cual estaba la India, en un continente rodeado por el océano. El cielo tenía siete niveles y el séptimo era la morada de Brahma. El infierno tenía otros siete niveles.

Los chinos a pesar de tener unos mapas perfectamente detallados, creían que la tierra era plana y que China estaba en el centro. En la antigua China, según la teoría Kai t´´ien, el cielo y la tierra eran planos y se encontraban separados por 80.000 li (1 li equivale a medio kilómetro) El sol, cuyo diámetro era de 1250 li, se movía circularmente en el plano del día; cuando se encontraba sobre China era de día y cuando se alejaba venía la noche. Posteriormente, esa idea fue modificada. En esta nueva versión, el cielo y la tierra eran semiesferas concéntricas con un radio de 60.000 li

En la mitología nórdica, en un principio sólo existía el vacío. No había océano que ocupara su vasto imperio, ni árbol que levantase sus ramas o hundiera sus raíces. Más al norte allá donde el abismo, se formó una región de nubes y sombras llamadas Niflheim. En el sur se formó la tierra del fuego, Muspellsheim. Los doce ríos de pura agua glacial que trascurrían desde Niflheim hasta encontrarse con los correspondientes de Muspellsheim llevaban amargo veneno y pronto se solidificaron. Cuando las heladas aguas del norte tocaron sus rígidos cuerpos serpentinos, el abismo se llenó de gélida escarcha.


Con el aire cálido que soplaba desde el sur empezó a derretir la escarcha y de las amorfas aguas surgió Ymir, un gigante de escarcha, el primero de todos los seres vivientes.

Del hielo surgió una gran vaca llamada Audumla. E Ymir apagó su sed en uno de los cuatro manantiales de leche que fluían de la criatura. Cada uno de estos seres primarios tuvieron hijos de forma asexual: Ymir a partir de su propio sudor y Audumla lamiendo el hielo. El matrimonio de Bestla, hija de Ymir, con Bor, nieto de Audumla, trajo a los tres dioses, Odín, Vili y Va, quienes muy pronto se volvieron en contra de la raza de los gigantes exterminándolos a todos menos a dos, que escaparon para perpetuar la raza. Al calmarse el caos resultante del desbordamiento, al derretirse el hielo, los tres dioses sacaron el cuerpo inerte de Ymir fuera de las aguas y crearon la tierra, a la que llamaron Midgard, la Principal Morada. De los huesos de Ymir se crearon las montañas y su sangre llenó los océanos. Su cuerpo se convirtió en tierra y sus cabellos en árboles. Con su calavera los dioses formaron la bóveda de cielo, que atestaron de brillantes chispas de los fuegos de Muspellsheim. Estas chispas son las estrellas y los planetas.

Del suelo brotó Yggdrasilll, el gran fresno, cuyas poderosas ramas separaban los cielos de la tierra y cuyo tronco constituía el eje del universo. De hecho en algunas leyendas Yggdrasill es el mundo mismo. Nadie podría narrar su grandeza. Sus raíces se hincan en las profundidades, más allá de las raíces de las montañas y sus perennes hojas atrapan las estrellas fugaces según pasan.

Son tres sus raíces. La primera llega hasta Nifheim, tierra de sombras o infierno y toca la fuente Hvergelmir de donde mana los doce ríos de la región del Norte. La segunda entra en la tierra de los gigantes helados y bebe de la fuente de Mimir, fuente de toda sabiduría. La tercera se extiende por lo cielos donde discurre la fuente de Urd, el más sabio de los Nornos.

Otros pueblos, suponían que la Tierra era una superficie plana, cubierta por una gran esfera cristalina, en la que se encontraban Pegados a ella, las estrellas, el Sol, la Luna y todos los cuerpos celestes que eran vistos en las noches despejadas.

Según los primeros griegos, la tierra tenía forma de disco, dividido en dos zonas; Una zona inferior, cerca de la superficie, donde se encontraba la casa de Hades u el Reino de la Muerte, y bajo ella el Reino de la Oscuridad Eterna y una zona superior, de gran tamaño, la atmósfera, el lugar de las nubes y la niebla.


En la esfera del cielo se situaba el sol, la luna y las estrellas. Esta esfera estaba en movimiento, de tal forma que los astros realizaban un movimiento circular por encima de la tierra

Una de las mayores inspiraciones de los antiguos griegos fue la de afirmar que la Tierra tenía la forma de una esfera. Originalmente concibieron esta idea (la tradición concede a Pitágoras de Samos la primacía en sugerirla, alrededor del 525 d. de J.C.) sobre bases filosóficas, a saber, que la esfera era la forma perfecta. Pero los griegos también la comprobaron mediante observaciones. Hacia el 350 a. de J.C., Aristóteles expresó su creencia que la Tierra no era plana, sino redonda. Su argumento más efectivo era el que si uno se trasladaba hacia el Norte o hacia el Sur, iban apareciendo nuevas estrellas en su horizonte visible, al tiempo que, desaparecían, bajo el horizonte que dejaba atrás, las que se veían antes. Por otra parte, cuando un barco se adentraba en el mar, no importaba en qué dirección, lo primero que dejaba de verse era el casco y, por fin, los palos. Al mismo tiempo, la sombra que la Tierra proyectaba sobre la Luna durante un eclipse lunar, tenía siempre la forma de un círculo, sin importar la posición de nuestro satélite. Estos dos últimos fenómenos serían ciertos sólo en el caso que la Tierra fuese una esfera. 

Las religiones abrahámicas 
Según el Corán, la tierra es tan plana como una alfombra: 
Él os ha puesto la tierra como asiento y os ha trazado en ella caminos…(20:53)
Allah os ha puesto la tierra extendida…(71:19)
¿Es que no se fijan en los camellos y cómo han sido creados? ¿Y en el cielo y cómo ha sido elevado? ¿Y en las montañas, cómo han sido erigidas? ¿Y en la tierra, cómo ha sido extendida? (88:17-20) 
Uno de los mayores comentaristas musulmanes de todos los tiempos explica el 88:20 de la siguiente manera: 
En cuanto a Sus palabras «sutihat» en una lectura literal sugiere que la tierra es plana, lo cual es la opinión de la mayoría de los eruditos de la [revelada] Ley, y no una esfera como los astrónomos sostienen, incluso si esto [después] no contradice ninguno de los pilares de la ley. 
 Aprendemos de los compañeros de Mahoma que las siete tierras son planas. Ibn Abbas comenta:
(Alá es Quien ha creado siete cielos) uno encima del otro como una cúpula, (y la tierra de la misma forma), siete tierras pero son planas. 
Mahoma claramente creía que es el movimiento del sol, no la rotación de la tierra, lo que nos hace nuestra observar al sol en movimiento en el cielo: 
Y el sol, que corre hacia un lugar de reposo que tiene. Ese es el decreto del Poderoso, el Sabio. Y a la luna le hemos fijado casas, hasta que se hace como una rama de palmera vieja. No procede que el sol alcance a la luna, ni que la noche se adelante al día. Cada una va en una órbita. (36:38-40) 
Nótese que aquí el Corán declara que los cuerpos celestes se mueven a lo largo de sus órbitas. Algunos musulmanes intentar estirar la interpretación en el sentido de que el universo es una esfera y que todo está navegando en ella, o que Mahoma está hablando de las órbitas de los planetas y las lunas. Sin embargo, Mahoma tiene, evidentemente, tanto a la luna como al sol en mente. Como leemos en el sura 21:33: 
Él es Quien creó la noche y el día, el sol y la luna. Cada uno navega en una órbita. (21:33) 
Sabemos que Mahoma creía que el sol se mueve por el cielo gracias a otros pasajes del Corán. Por ejemplo, los siguientes versículos nos dicen que un hombre (considerado por muchos musulmanes como Alejandro Magno) una vez alcanzó el lugar donde se pone el sol: 
Y te preguntan sobre Dhul Qarnayn, di: Voy a recitaros una mención sobre él. Verdaderamente le dimos poder en la tierra y de cada cosa le dimos un medio. Y siguió uno de ellos. Así cuando hubo alcanzado el poniente del sol, encontró que éste se ponía en un manantial cenagoso y halló junto a él a una gente. Dijimos: ¡Dhul Qarnayn!: O los castigas o adoptas con ellos una actitud de bien! (18:83-86) 
Según este pasaje, el sol es lo suficientemente pequeño como para meterse a una alberca cenagosa. Los musulmanes tratan de reinterpretar esto, pero el punto de vista de Mahoma es bastante claro.


La forma en que los hebreos antiguos concebían el universo es fascinante y dista mucho de cómo lo concibe la ciencia actual, pero no podemos decir que haya sido la intención de estos relatos la misma que tiene ciencia.

El relato bíblico de la creación requería una concepción de fondo de cómo se concebía el hábitat humano y divino, y el Antiguo Testamento lo desarrolla, pero sin que necesariamente constituya una cosmología completa y formal; ese no era el objetivo sino hablar de la divinización de todo el conjunto.

En el Antiguo Testamento la Tierra era concebida como un disco plano flotando sobre agua, el cielo como una cúpula sobre la Tierra, las estrellas fijas “pegadas” a la cúpula, el Sol la Luna y las estrellas móviles (los planetas visibles) colgando bajo el domo, movidas a través del cielo por ángeles.


Sobre el domo más agua, (explicando el por qué el cielo es de color azul como un mar) el domo a su vez tiene compuertas que se abren para producir lluvia, y sobre todo esto el trono de Dios, observando todo el mundo desde arriba.


La forma del mundo para los primitivos cristianos se convirtió en una imagen cuidada y atractiva desde el punto de vista de la teología. El cristianismo trajo consigo un olvido del saber griego y romano, en el mundo mediterráneo, que afligió a Europa desde el año 300 de nuestra era hasta el año 1300 (¡1000 años de ignorancia!). Durante estos siglos la fe y el dogma cristiano suprimieron los esmerados estudios de los sabios de la antigüedad. Los mapas eran circulares, rodeados del océano y con África arriba, Asia a la izquierda y Europa abajo. En otros que se llamaron mapas T-O, tenían la forma de una T dentro de una O, la T era un curso de agua que separaba a Asia arriba, Europa a la izquierda y África a la derecha. Jerusalén estaba en el centro de todos los mapas. El pensamiento cristiano también puso en duda la redondez de la Tierra, ya que la gente del hemisferio sur se podía caer al vacío. El marino griego Cosmas Indicopleustes, quien luego se convirtió en monje, escribió hacia el año 535 un trabajo titulado Topografía cristiana, en el cual da una descripción de la Tierra muy atractiva.

Mapamundi de Indicopleustes
Para éste, el mundo tiene la forma del Arca de la Alianza; y lleva esta comparación hasta los más mínimos detalles. Para Cosmas la Tierra es plana, de forma rectangular y constituye el piso de ese baúl que es el Arca de la Alianza. De cada lado se alzan paredes verticales y éstas, al reunirse, forman una especie de techo curvo, la tapa del baúl, que la particularidad de ser de doble forro. El plano inferior del techo es el cielo que vemos, mientras que el otro plano es el verdadero techo del universo. Cosmas Indicopleustes y Lactancio son los dos únicos autores cristianos de la Antigüedad y del medievo de los que se sabe con certeza que mantuvieron la idea de una Tierra plana.

Pero...
Ni el Arzobispo Ussher ni los antiguos pueblos alcanzaron a sospechar siquiera la verdad. Hoy sabemos que la tierra tiene alrededor de 4.500 millones de años al igual que todo el resto del sistema solar, luego de que por efecto de la gravedad se hubiera condensado el gas y el polvo que formaban la nube primigenia, restos de una supernova que provocó la muerte de una estrella que nos dejó como herencia la materia de la que estamos hechos…

Los terraplanistas afirman que no existe más universo que nuestra tierra, que es todo una mentira destinada a sacar al hombre de su lugar de privilegio en la Creación. Es una visión muy pequeña, en realidad, somos parte de algo mucho más maravilloso y grandioso, sin límites, esperando que, como lo hicieron los antiguos exploradores, nos lancemos a su conquista.



martes, 27 de diciembre de 2016

Demostración VIII de la tierra esférica

Los defensores de la Tierra Plana sostienen que el sol y la luna están a escasa distancia de la tierra y se hallan dentro del domo que cubre la tierra.

Esto implica un serio inconveniente a la hora de explicar el mecanismo que produce los eclipses, especialmente los lunares. Para ello, manejan distintas hipótesis, como las de la existencia de cuerpos oscuros y traslúcidos que resultan invisibles a menos que se interpongan entre la luna y la tierra. Recordemos que sostienen además que la luna genera su propia luz.


En realidad, es la tierra quien bloquea la luz del sol y proyecta su sombra sobre la superficie lunar. Nótese además que esta sombra muestra una curvatura que no es otra que la curvatura terrestre.

Un eclipse lunar o eclipse de Luna se produce cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna de modo que los tres cuerpos celestes -la Tierra, el Sol y la Luna- quedan exactamente alineados o muy cerca de estarlo, de tal modo que la Tierra bloquee los rayos solares que llegan al satélite. Así pues, se forma un cono de sombra del planeta Tierra sobre la Luna y, por consiguiente, su apariencia es oscura.






La sombra de la Luna está dividida en dos regiones: la umbra o sombra que es la parte oscura y con forma de cono y la penumbra, que es lo que queda alrededor. De tal forma que los eclipses lunares únicamente pueden ocurrir en la fase de luna llena para que -al alinearse los tres cuerpos- la Luna penetre en el cono de sombra que proyecta la Tierra en el espacio. El color rojo de la Luna se debe a la difracción de la luz del Sol al pasar por la atmósfera terrestre, unido a restos de polvo volcánico. Al incidir estos rayos del Sol en la Luna durante un eclipse, se vuelve de este color.

De esta manera, la primera impresión es pensar que debería haber un eclipse cada mes con cada plenilunio, pero no es así debido a que la órbita lunar está inclinada unos 5 grados respecto al plano de la eclíptica (la línea curva por donde "transcurre" el Sol alrededor de la Tierra, en su "movimiento aparente" visto desde la Tierra). 

Podemos clasificar a los eclipses lunares en tres categorías: 
  • Eclipse parcial: ocurre cuando solo una parte de la Luna entra en la umbra y es ocultada.
  • Eclipse total: sucede cuando la Luna entra completamente en la zona umbral, en el cono de sombra terrestre. Un caso especial de eclipse total es el total-central, en el cual la Luna, además de pasar por la umbra terrestre, lo hace por el centro de esta.
  • Eclipse penumbral: la Luna entra en el cono de penumbra de la Tierra, es decir, el satélite llega a atravesar únicamente las regiones más externas de la sombra terrestre, de manera que apenas se oscurece, y lo hace tan poco que cuesta percibir que está sucediendo un eclipse.
El diagrama muestra los nombres que reciben los contactos o etapas clave en un eclipse lunar. De derecha a izquierda:

  • P1 (Primer contacto): Comienzo del eclipse penumbral. 
  • U1 (Segundo contacto): Comienzo del eclipse parcial. 
  • U2 (Tercer contacto): Comienzo del eclipse total. 
  • Máximo del eclipse: Es la etapa de mayor ocultación del eclipse. 
  • U3 (Cuarto contacto): Fin del eclipse total. 
  • U4 (Quinto contacto): Fin del eclipse parcial. 
  • P2 (Sexto contacto): Fin del eclipse penumbral. 
En fin... Rescatemos finalmente un par de conclusiones que demuestran que la tierra es un cuerpo esférico flotando en el espacio...
  • La sombra curva de la tierra sobre la superficie lunar.
  • Para poder interponerse entre la luna y el sol, la tierra no puede ser como la describen los terraplanistas. No existe manera alguna de que este fenómeno pueda producirse en una tierra plana.
En estos días, la tierra habrá completado su órbita alrededor del sol e iniciará una nueva. Feliz nueva órbita para todos!

jueves, 22 de diciembre de 2016

Georges Lemaître y el "Big Bang"

La teoría del Big Bang es la mejor explicación científica que tenemos de cómo se creó el Universo. Lo que es menos conocido es la historia de un hombre al que apenas ahora se le está dando el crédito que merece como el científico que nos dio esa teoría.

En 1923, un joven de un pequeño pueblo de Bélgica llegó a la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, para llamar a la puerta de uno de los científicos más conocidos de la época, Arthur Eddington.

Este astrofísico, quien fue quien verificó la teoría de la Relatividad de Albert Einstein, estaba acostumbrado a recibir estudiantes de todas partes del mundo.

Sin embargo, el joven belga que lo visitó era distinto: llevaba un atuendo de sacerdote católico. Su nombre era Georges Lemaitre y ese año que pasó en Cambridge no sólo cambió su vida, sino también nuestra visión del Universo.

Georges Lemaître nació el 17 de julio de 1894 en Charleroi, Valonia (Bélgica). Desde muy joven, Lemaître descubrió su doble vocación de religioso y científico. Su padre le aconsejó estudiar primero ingeniería, y así lo hizo, aunque su trayectoria se complicó porque se pasó a la física y además porque, en mitad de sus estudios, estalló la Primera Guerra Mundial. A la edad de 17 años entró en la Escuela de Ingenieros de la Universidad de Lovaina y estudió ingeniería civil. Después sirvió como voluntario en el ejército belga durante la Primera Guerra Mundial,

Hoy en día, a Lemaître se le conoce como el padre del Big Bang. Él fue quien empezó a hablar del "huevo cósmico" o la "teoría del átomo primigenio". Fue el primero en proponer la teoría de la expansión del Universo que hoy en día se conocen como las leyes de Hubble, por el físico estadounidense Edwin Hubble.

Es por esto que muchos expertos lo consideran ahora como uno de los científicos y físicos más importantes del siglo XX.

Ciencia y religión

Es imposible entender quién era George Lemaître y cómo cambió lo que sabemos del mundo, sin reconocer que su ciencia y su fe fueron una parte integral e inseparable de su vida. Su vocación por las dos cosas empezó al mismo tiempo y evolucionó en paralelo.

Desde muy temprano mostró que era precoz en matemáticas y antes de que cumpliera 10 años le dijo a sus padres que quería hacerse sacerdote, pero fue su experiencia en la Primera Guerra Mundial, que lo que convenció de convertirse en sacerdote.

Se cuenta que entre batallas, Lemaitre leía una copia del génesis y el trabajo del físico francés Henri Poincaré. "Conocí a varias personas que coincidieron con Lemaitre en las trincheras", contó el filósofo científico Dominic Lamberth. "Y me dijeron que era muy extraño ver a un soldado que estudiaba ecuaciones con el libro de Poncaré".

Después de la guerra, el joven Lemaitre siguió sus estudios de matemática y física, y completó su preparación para ordenarse como sacerdote. El mismo año que fue ordenado, en 1923, ganó una beca para estudiar con Arthur Eddington, (quien jugó un papel importante para traer al mundo la teoría de la Relatividad de Einstein), en el observatorio de la Universidad de Cambridge.

Según los expertos, el año que pasó en Cambridge fue crucial para que Lemaitre diera una respuesta a la que quizás es una de las preguntas más importantes sobre el Universo: ¿cómo se originó? Un año más tarde viajó a Harvard y al MIT, en Massachusetts, EE.UU., para terminar su doctorado. Cuando regresó a Bélgica, Lemaitre era una de las pocas personas en el mundo que tenía un conocimiento profundo de las nuevas ideas "esotéricas" de Einstein sobre física.

Teoría del átomo primigenio
Lemaître fue pionero en ofrecer una concepción nueva del cosmos. Y llamó a su idea la "teoría del átomo primigenio", lo que hoy conocemos como la teoría del Big Bang. La idea estaba enterrada en una de las ecuaciones de Albert Einstein, pero disentía de las conclusiones que el científico alemán había sacado de su propio trabajo.

"Einstein descubrió las ecuaciones de la relatividad general que definen cómo se comporta la gravedad", explicó para el programa de radio de la BBC "Stories in Sound" el sacerdote y científico John Polkinghorne. "Pero pensó que el Universo debía ser estático, que no podía cambiar. Mientras que Lemaitre concluyó que el Universo estaba cambiando todo el tiempo, que se estaba expandiendo".

A partir de esa premisa el Universo tenía una historia, no era eterno. Esto contradecía la Teoría del Estado Estacionario, que también se formuló en el siglo XX.
"De acuerdo con este modelo, el Universo siempre ha existido", explicó Wilkinson. "Y si bien el Universo se expande, lo hace con la creación de pequeños pedazos de materia entre las galaxias, al contrario del Big Bang, donde todo empezó a partir de una gran expansión".
Con el descubrimiento de radiación en el Universo, considerada como el eco del Big Bang, el trabajo de Lemaître allanó el camino para tener una mirada alternativo del espacio.

Fue el primero en demostrar que la idea original de Einstein sobre que el Universo no se expande, es imposible. 

Lemaître coincidió con Einstein en varias ocasiones y este se mostró impresionado con las ideas del cura belga. En una ocasión, se cuenta que después de que Einstein ofreció una clase, un miembro de la prensa le preguntó cuántas personas en la audiencia pensaba habían entendido lo que había dicho. "Casi seguro que solo una", respondió el científico alemán.


Lemaître estaba en la audiencia, pero esto no quiere decir que Einstein aceptara con los brazos abiertos que estaba errado en sus conclusiones.

Sin embargo, quizás el mayor opositor a la hipótesis de Lemaitre fue el astrónomo inglés Fred Hoyle, uno de los arquitectos del modelo del Estado Estacionario. De hecho fue Hoyle quien le dio su nombre a la teoría del Big Bang en una entrevista de radio para la BBC.

Si bien Lemaître era tan apasionado de la ciencia como de la religión, siempre fue contrario a mezclar estas dos disciplinas en un mismo proyecto. Se resistió a la idea de que la religión jugara un papel en el desarrollo de la ciencia, incluso cuando las teorías hablaban del origen del Universo como el Big Bang. Este sacerdote pensaba que era importante mantener una separación entre las ideas científicas y las creencias religiosas sobre la creación.


Falleció en Bélgica, el 20 de junio de 1966.

El "Big Bang"
La teoría del Big Bang propone que el universo se encontraba inicialmente en un estado de gran densidad y tras una gran explosión habría entrado en un proceso de expansión y enfriamiento en el cual nos encontraríamos en la actualidad y creando lo que conocemos como nuestro Universo.

Inmediatamente después del momento de la "explosión", cada partícula de materia comenzó a alejarse muy rápidamente una de otra, de la misma manera que al inflar un globo éste va ocupando más espacio expandiendo su superficie.

Los físicos teóricos han logrado reconstruir esta cronología de los hechos a partir de un 1/100 de segundo después del Big Bang. La materia lanzada en todas las direcciones por la explosión primordial está constituida exclusivamente por partículas elementales: Electrones, Positrones, Mesones, Bariones, Neutrinos, Fotones y un largo etcétera hasta más de 89 partículas conocidas hoy en día.

En 1948 el físico ruso nacionalizado estadounidense George Gamow modificó la teoría de Lemaître del núcleo primordial. Gamow planteó que el Universo se creó en una explosión gigantesca y que los diversos elementos que hoy se observan se produjeron durante los primeros minutos después de la Gran Explosión o Big Bang, cuando la temperatura extremadamente alta y la densidad del Universo fusionaron partículas subatómicas en los elementos químicos.


Cálculos más recientes indican que el hidrógeno y el helio habrían sido los productos primarios del Big Bang, y los elementos más pesados se produjeron más tarde, dentro de las estrellas. Sin embargo, la teoría de Gamow proporciona una base para la comprensión de los primeros estadios del Universo y su posterior evolución. A causa de su elevadísima densidad, la materia existente en los primeros momentos del Universo se expandió con rapidez. Al expandirse, el helio y el hidrógeno se enfriaron y se condensaron en estrellas y en galaxias. Esto explica la expansión del Universo y la base física de la ley de Hubble.

Después de la gran explosión
Según se expandía el Universo, la radiación residual del Big Bang continuó enfriándose, hasta llegar a una temperatura de unos 3 K (-270 °C). Estos vestigios de radiación de fondo de microondas fueron detectados por los radioastrónomos en 1965, proporcionando así lo que la mayoría de los astrónomos consideran la confirmación de la teoría del Big Bang.

Dijo S. Hawking
La evidencia científica para confirmar la idea de que el universo estaba inicialmente en un estado muy denso, surgió en octubre de 1965, con el descubrimiento de un débil fondo de microondas en todo el espacio. La única explicación posible para este fondo de microondas es que sea radiación proceda de un universo primigenio muy denso y caliente. A medida que el universo se expandía, la radiación se iba enfriando, hasta que quedó el débil remanente que podemos detectar hoy
Uno de los grandes problemas científicos sin resolver en el modelo del Universo en expansión es si el Universo es abierto o cerrado (esto es, si se expandirá indefinidamente o se volverá a contraer).


Un intento de resolver este problema es determinar si la densidad media de la materia en el Universo es mayor que el valor crítico en el modelo de Friedmann. La masa de una galaxia se puede medir observando el movimiento de sus estrellas; multiplicando la masa de cada galaxia por el número de galaxias se ve que la densidad es sólo del 5 al 10% del valor crítico. La masa de un cúmulo de galaxias se puede determinar de forma análoga, midiendo el movimiento de las galaxias que contiene. Al multiplicar esta masa por el número de cúmulos de galaxias se obtiene una densidad mucho mayor, que se aproxima al límite crítico que indicaría que el Universo está cerrado.

La diferencia entre estos dos métodos sugiere la presencia de materia invisible, la llamada materia oscura, dentro de cada cúmulo pero fuera de las galaxias visibles. Hasta que se comprenda el fenómeno de la masa oculta, este método de determinar el destino del Universo será poco convincente.



Georges Lemaître tenía muy claro que la ciencia y las creencias religiosas son cosas completamente diferentes; él, a diferencia de los tierraplanistas, aun siendo una persona de fe, jamás tuvo la ocurrencia de querer utilizar la Biblia como una fuente de conocimientos científicos.

Esta actitud de los defensores de la Tierra Plana, de pretender que todo el conocimiento necesario se encuentra en ese libro, les ha provocado la incapacidad de poder distinguir entre la realidad y la fantasía. Deberían tomar el ejemplo del científico sacerdote Georges Lemaître.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Demostración VII de la tierra esférica

Hoy es un día muy especial en la vida de los defensores de la tierra esférica. El 21 de diciembre se produce el solsticio de verano en el hemisferio sur. Este día se destaca por sobre los demás porque hoy el sol hace algo verdaderamente extraordinario: Alcanza el trópico de Capricornio. A consecuencia de ello, no hay noche en la Antártida.


Ocurren cosas verdaderamente extrañas en este día en el mundo plano. A pesar de estar más cerca del sol, el día en Buenos Aires dura mucho menos que las más de 17 horas en Ushuaia, en Tierra del Fuego, en el extremo sur de Argentina. No existe una explicación para este fenómeno en la Tierra Plana.


Sin embargo, resulta fácilmente comprensible en una tierra esférica. La Antártida completamente iluminada hasta la latitud 66° 33' Sur y el Ártico completamente envuelto por la noche hasta la latitud 66° 33' Norte. Esto también explica por qué el día se hace más y más corto a medida que nos desplazamos hacia el norte.


Así funciona el día sin noche de la Antártida:


Exactamente el mismo fenómeno se produce en el hemisferio norte durante el solsticio del 21 de junio.

OK. Es verdad... Este video solo es una animación hecha por computadora. Veamos mejor este video, un time lapse de 24 hora de sol antártico...

viernes, 16 de diciembre de 2016

Demostración VI de la tierra esférica

Se le llama marea al ascenso y descenso periódicos de todas las aguas oceánicas, incluyendo las del mar abierto, los golfos y las bahías. Estos movimientos se deben a la atracción gravitatoria de la Luna y el Sol sobre el agua y la propia Tierra.

Esta fuerza de atracción gravitacional que ejercen el Sol y la Luna sobre las masas de agua en la Tierra, provoca una oscilación rítmica de estas masas de agua debido a la órbita de la Tierra alrededor del Sol y de la Luna alrededor de la Tierra. Existen, por lo tanto, mareas causadas tanto por el Sol como por la Luna.

Cuando el océano se "infla" hablamos de marea alta o pleamar, momento en que las aguas cubren las orillas de las costas. La marea entrante se denomina "flujo".

Cuando la Luna está en el otro lado de la Tierra, tenemos marea baja o bajamar. Muchas playas quedan al descubierto y muchos barcos varados en ellas. La marea saliente se llama "reflujo".

El Sol también ejerce esta fuerza sobre nuestros mares, pero como está más lejos, su influencia es menor.

Una vez al mes, el Sol y la Luna están alineados, entonces los océanos se ven atraídos por las fuerzas combinadas de los dos astros y por ello la marea es más fuerte. Este fenómeno se denomina "marea viva" y es especialmente interesante para los pescadores y los que pasean por las playas. 

Parece sorprendente que el conocimiento de las mareas, y de las fuerzas que las provocan, es muy reciente. Esto es así porque las mareas en el Mar Mediterráneo -cuna de nuestra civilización- son demasiado pequeñas para ser consideradas algo importante, es un mar muy pequeño y hace falta una gran cantidad de agua para que varíe el nivel de las costas. El relieve de la costa también influye, en las costas planas la marea avanza mucho más terreno (y mucho más deprisa) que en la costas escarpadas.

Las mareas más altas se dan en el Atlántico, en la Bahía de Fundy (Canadá) el agua puede variar hasta 19 metros entre la marea alta y la baja. En la Bretaña francesa, en Mount Saint Michel, la variación del nivel del mar puede llegar a los 16 metros.


Por otro lado, para entender el mecanismo de las mareas hay que entender también las fuerzas astronómicas y la distribución de los océanos, algo que no aprendimos hasta hace relativamente pocos años. En algunas culturas, se creía que las mareas eran el latido del corazón de la Tierra. 

Mareas lunares
La Luna, por estar mucho más cerca de la Tierra que el Sol, es la causa principal de las mareas. (Es conveniente recordar que Isaac Newton mostró que la atracción gravitatoria depende de las masas de los cuerpos y de la distancia que los separa).

Las masas de agua, así como todo en la Tierra, están expuestas, además, a la fuerza centrífuga (hacia fuera de la Tierra) como resultado del movimiento de rotación de la Tierra. El nivel de marea que se produce es, por tanto, el resultado de la combinación de estas dos fuerzas (centrífuga + gravitatoria).

Así, cuando la Luna está justamente encima de un punto dado de la Tierra, la combinación de estas fuerzas hace que el agua se eleve sobre su nivel normal. Esto se conoce como marea alta o pleamar. Lo mismo ocurre con las regiones situadas en el lado opuesto de la Tierra. A la primera se le conoce como marea directa, mientras que a la segunda se le conoce como marea opuesta.

Asímismo, a lo largo de la circunferencia formada por las zonas perpendiculares al eje de mareas directa y opuesta se producen fases de marea baja o bajamar.

Las mareas altas y bajas se alternan en un ciclo continuo. En la mayoría de las costas del mundo se producen dos mareas altas y dos mareas bajas cada día lunar (su duración media es de 24 hrs., 50 mins. y 28 segs.).

Mareas solares
Igualmente, el Sol provoca el ascenso de dos crestas de onda opuestas, pero como el Sol está lejos de la Tierra, su fuerza para crear mareas es un 46% menor que la Luna.

El resultado de la suma de las fuerzas ejercidas por la Luna y el Sol es una onda compuesta por dos crestas, cuya posición depende de las posiciones relativas del Sol y de la Luna en un instante dado.

De este modo, durante las fases de Luna nueva y llena -cuando el Sol, la Luna y la Tierra están alineados- las ondas solar y lunar coinciden creando un estado conocido como marea viva. En éstas, las mareas altas ascienden más y las mareas bajas descienden más de lo habitual.

Correspondientemente, cuando la Luna está en el primer o tercer cuadrante, el Sol forma un ángulo recto con respecto a la Tierra que hace que las ondas queden sometidas a fuerzas opuestas del Sol y de la Luna. Este estado se conoce como el de marea muerta, donde las mareas altas son más bajas y las mareas bajas son más altas que lo normal.

1 y 3: Cuando el sol y la luna están alineados (luna nueva y luna llena) se producen las mayores mareas (marea viva).
2 y 4: Cuando la luna y el sol están en ángulo recto (cuarto menguante y cuarto creciente) las mareas son mucho menores (marea muerta)
Las mareas viva y muerta se producen 60 horas después de las fases correspondientes de la Luna, este periodo se llama edad de la marea o de la fase de desigualdad.

Periodicidad
Como habíamos indicado anteriormente, las mareas altas y bajas se alternan en un ciclo continuo. Las variaciones producidas de forma natural entre los niveles de marea alta y baja se conocen como amplitud de la marea.

Si observamos un día completo las oscilaciones del mar podemos comprender mejor este ciclo. Esto nos permitiría determinar lo siguiente:

El nivel del agua sube (Creciente) hasta llegar a un máximo llamado Pleamar (PM) o "llena". Luego se mantiene estacionaria por un periodo de tiempo, llamándose Marea Parada. Posteriormente, comienza a bajar (Vaciante) hasta llegar a un mínimo llamado Bajamar (BM) o "seca", produciéndose otro periodo estacionario.

Este ciclo se repite cada día lunar (24 hrs., 50 mins., 28 segs.), produciendo dos mareas altas y dos mareas bajas en cada ciclo.

La siguiente gráfica, correspondiente a las predicciones de mareas para el día de la publicación del presente post, para el puerto de Río Gallegos en el Sur de Argentina, muestra este movimiento diario:



Marea terrestre
Uno de los problemas que mayor interés despierta actualmente entre los geofísicos de todo el mundo es del estudio de las deformaciones elásticas periódicas, denominadas “mareas terrestres”, que por efecto de las acciones gravitatorias de la Luna y el Sol, sufre nuestro planeta. Es de señalar que éste es prácticamente el único fenómeno de deformación de la Tierra para el que podemos calcular “a priori” las fuerzas de acción.


La Tierra no es un sólido rígido sino, en su mayoría es un líquido cubierto por una costra delgada, sólida y flexible. En consecuencia las fuerzas de marea debidas a la Luna y el Sol producen mareas en la Tierra al igual que en el Océano. Dos veces al día la superficie solida terrestre sube y baja ¡25 centímetros! En consecuencia los terremotos y las erupciones volcánicas tienen una probabilidad un poco mayor de ocurrir cuando la Tierra está en una marea viva terrestre, es decir cerca de una Luna nueva o una Luna llena.

Y cómo demuestra esto la esfericidad de la tierra?
En primer lugar, es una buena manera de demostrar la existencia de la GRAVEDAD. El tirón gravitatorio de la luna y el sol nos demuestra que son cuerpos masivos, de gran tamaño. En segundo término, digamos que con las dimensiones que los tierraplanistas le asignan a la luna y el sol, sería absolutamente imposible que se produjeran las mareas. 

lunes, 12 de diciembre de 2016

Demostración V de la Tierra esférica

Una forma realmente sencilla de demostrar que la tierra es una esfera que gira, la encontramos en el movimiento de las estrellas. El comportamiento de los cielos nocturnos en ambos hemisferios es completamente diferente

El Hemisferio Norte
Los tierraplanistas saben que en el cielo nocturno del Hemisferio Norte gira alrededor de la estrella Polar (o Polaris). Está está ubicada casi exactamente sobre el polo norte geográfico.



A propósito de polaris, digamos que los defensores de la Tierra Plana afirman que los movimientos de la tierra deberían desplazarla de su sitio de honor casi en el centro del cielo nocturno. 

la Estrella Polar, según las mediciones más conservadoras está aproximadamente a unos 323 años luz de distancia. Convirtamos esos 323 años luz a minutos:

Un año=365,25 días; 323 años equivalen entonces a 365.25 x 323 = 117.975 días, o 2.831.418 horas, o 169.885.080 minutos luz

Por otra parte, sabemos que el sol se encuentra a unos 150 millones de kilómetros de la tierra, por lo que considerando su órbita completa, está será de unos 300 millones de kilómetros, Siendo la velocidad de la luz de 300.000 km/s resulta entonces que la órbita tiene en total unos 1.000 segundos-luz de diámetro, o sea unos 16.667 minutos luz

Esto quiere decir que la distancia a la Estrella Polar es de 10.192.900 veces el diámetro de la órbita terrestre alrededor del sol. Para que se comprenda mejor, eso significa que si el diámetro de la órbita de nuestro planeta midiera solo UN METRO, Polaris estaría a 10.192,9 kilómetros de nosotros. Esto explica perfectamente por qué no apreciamos movimiento alguno.


Actualización 15 de julio de 2019
Nuevas y mucho más precisas mediciones hechas por la Misión Gaia de la Agencia Espacial Europea en 2018 han establecido que Polaris está a 447 +/- 1.6 años luz (Ver este enlace para conocer la noticia y si desea conocer más detalles, puede hacerlo directamente en la web de la Agencia Espacial Europea)

El Hemisferio Sur
Volviendo al asunto del giro del cielo nocturno, veamos qué ocurre en el hemisferio Sur

Hasta el momento no he recibido ninguna explicación plausible sobre la razón por la que en el hemisferio sur las estrellas giran en torno de Sigma Octantis, también conocida como Polaris Australis, Una estrella de poco brillo, sin el glamour de Polaris, pero allí está, muy cerca del polo sur celeste.

Click en la imagen para ampliar
Lo más interesante es que las estrellas no solo giran en torno a ese punto, sino que lo hacen en sentido inverso, algo que no puede tener sentido alguno en la tierra plana.


No hay mucho para agregar. Las evidencias están al alcance de quien quiera verlas.