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lunes, 16 de septiembre de 2019

Buenos Aires vista desde Colonia del Sacramento

Hace mucho tiempo ya, un afamado grupo de investigadores terraplanos había anunciado su intención de organizar una costosa expedición a Colonia del Sacramento, en la República Oriental del Uruguay, con el propósito de demostrar la inexistencia de curvatura sobre el Río de la Plata mediante el avistamiento de la capital argentina desde la costa uruguaya, y consecuentemente, demostrar la veracidad de la Tierra Plana.

Seguramente, la crisis económica por la que atraviesa la República Argentina ha impedido la realización de este ambicioso proyecto que involucra un desplazamiento de casi 50 km del personal involucrado y sus equipos si se realiza en barco o de 474 km si se realiza en automóvil.




Intentaremos colaborar con esta iniciativa entonces, no con dinero sino con algún ejercicio teórico. A modo de introducción, diremos que las características de ambas ciudades es completamente diferente. Mientras que Buenos Aires es un gran ciudad, una de las 20 mayores del mundo, Colonia del Sacramento, con poco más de 26.000 habitantes según el censo de 2011, que se caracteriza por la ausencia de edificios altos, es una ciudad pequeña y de una gran belleza que la convierte en un atractivo turístico.



Existen muchas imágenes que muestran la ciudad de Buenos Aires vistas desde Colonia que son exhibidas por los terraplanistas diciendo que son prueba de la Tierra Plana, ya que si consideramos la curvatura, los edificios deberían quedar ocultos. Sin embargo, muchos edificios -los más altos- son parcialmente visibles



En este punto señalaremos que, si se observa la imagen con cuidado, lo primero que notaremos es que ha sido tomada desde cierta altura, tal como indica la silueta de la palmera en el rincón inferior izquierdo. También podremos apreciar que algunos de los edificios visibles parecen estar flotando en el aire. Esto nos dice que se trata de espejismos de estructuras que están por debajo de la línea del horizonte. Estas fotografías tan notables siempre son obtenidas en horas del amanecer o del ocaso, cuando la refracción es mucho mayor. Si ampliamos una porción de la imagen precedente, podrá apreciarse mejor el efecto:



Hagamos ahora un pequeño ejercicio, considerando algunos de los edificios más altos de Buenos Aires:



Supongamos un observador parado en la playa a 1,80 metros sobre el nivel del río, que éste no está bajo los efectos de la marea alta o baja y que los valores de refracción atmosférica son los típicos. El cálculo correspondiente (considerando un valor redondo de 50 km para la distancia) nos dice que 135,17 metros de la parte inferior de la ciudad quedarán ocultos de la vista.

Incluso para un observador en la playa, muchos edificios de Buenos Aires son visibles.



Realicemos ahora el cálculo para un observador ubicado a unos 10 metros de altura sobre el nivel del río. El resultado nos dice que solo unos 96,15 metros de la parte inferior quedarán ocultos y que podremos ver muchos más edificios. Por supuesto, si continuamos elevando al observador, mayor será la porción visible



No puedo evitar preguntarme cuál sería la necesidad, en una tierra plana, de viajar a Colonia del Sacramento para hacer el experimento. Si no existiera curvatura, debería ser perfectamente visible Colonia desde la playa de la ciudad de Buenos Aires. Sería todo mucho más sencillo y económico y sus conclusiones irrefutables.

Vista de algunos de los edificios más altos de Bs Aires. El más alto es el Alvear Tower

lunes, 8 de mayo de 2017

Astronomía Zetética (S. Rowbotham) Capítulo II: Experimento 12

Experimentos que demuestran la verdadera forma del agua, y que prueban que la Tierra es plana

Experimento 12
En la orilla cerca de Waterloo, a unas pocas millas al norte de Liverpool, se fijó, a una altura de 6 pies (1.8 m) por encima del agua, un buen telescopio. Fue dirigido a un gran barco de vapor, simplemente dejando el río Mersey, y navegando hacia Dublín. Poco a poco el palo mayor del barco se acercaba al horizonte, hasta que, al fin, después de haber transcurrido más de cuatro horas, desapareció.

La velocidad de los vapores de Dublín era de unas ocho millas por hora (13 km/h); por lo que el buque estaría, al menos, a treinta y dos millas (51.5 km) de distancia cuando el mástil mayor desapareció en el horizonte. Los 6 pies de elevación del telescopio implican tres millas que deben deducirse de la convexidad, lo que dejaría veintinueve millas, cuyo cuadrado, multiplicado por 8 pulgadas, da 560 pies (171 m); haciendo la deducción de 80 pies (24 metros) correspondientes a la altura del palo mayor, nos encontramos con que, de acuerdo con la doctrina de la redondez, el mástil a del vapor con destino al exterior debería estar 480 pies (146 metros) oculto por debajo del horizonte.


Muchos otros experimentos de este tipo se han realizado en los vapores de navegación marítima, y ​​siempre con resultados totalmente incompatibles con la teoría de que la tierra es un globo.


Antes que nada, debemos hacer notar ciertos aspectos que hacen que este experimento sea poco serio. Dice Rowbotham que dirigió su telescopio a un "gran barco" del que no sabemos nada, y aparentemente, él tampoco. No lo identificó, sino que parece haber realizado su experimento con el primer barco que apareció. Por lo tanto desconocemos:
  • La altura real de sus mástiles, por lo tanto, la altura de 80 pies (24 m) es solo una estimación y podría no ser la verdadera.
  • Su velocidad real. Solo se limita a afirmar que 8 millas/hora era la velocidad habitual de los barcos que hacían ese viaje. Hay una infinidad de razones por las que podría estar navegando a otra velocidad y consecuentemente, hallarse a una distancia muy diferente.
También es muy significativo que Rowbotham reconoce que lo único que podía ver después de cierto tiempo fueran los mástiles del barco y que estos se fueron hundiendo poco a poco tras el horizonte. Es una pena que no dijera cuándo dejó de ver el casco. Al aceptar esto, prácticamente está reconociendo la esfericidad terrestre.

Es una tarea imposible refutar algo con datos tan imprecisos. Por esa misma razón, no se puede considerar este argumento como algo válido. Un experimento sin datos precisos, no puede aspirar a ser considerado desde un punto de vista científico.

Sin embargo, vamos a darle una o dos vueltas a la cuestión.

Por supuesto, no contamos con fotografías que acrediten las afirmaciones de Rowbotham, pero  en su reemplazo podemos trabajar con unas imágenes de algo ubicado a casi 50 km (recordemos que él afirmó ver el mástil del barco a unos 51,5 km). Se trata de la pequeña y bellísima ciudad de Colonia del Sacramento, en la República Oriental del Uruguay, desde Buenos Aires, en Argentina. 


Colonia es una ciudad con construcciones bajas. Como puede apreciarse en la siguiente imagen, no es visible desde la ciudad de Buenos Aires (a pesar de que la fotografía ha sido tomada a una altura bastante mayor a la declarada por Rowbotham para su punto de observación de solo 1.8 m). La costa uruguaya solo puede ser apreciada desde los edificios más altos de la capital argentina.


Sin embargo, los 26 metros de altura del Faro de Colonia podrían tomar el lugar del mástil de 24 metros del barco. Tampoco se ve...


La ciudad de Buenos Aires, en cambio, es una gran metrópoli con edificios de gran altura. Desde cierta distancia, vista desde el río, presenta este aspecto:


A medida que nos alejamos de la costa, los edificios más bajos desaparecen de nuestra vista, dejando visibles únicamente a los más altos. En la siguiente imagen podemos ver el aspecto de Buenos Aires vista desde Colonia del Sacramento. 


Por lo expuesto, me atrevo a afirmar que una o más de estas explicaciones aplican a este experimento:
  • El barco no se desplazaba a la velocidad estimada y por lo tanto estaba mucho más cerca.
  • La altura del barco no era la supuesta por Rowbotham.
  • El telescopio estaba ubicado a una altura sensiblemente mayor.
  • Está mintiendo.
Finalmente, quiero hacer notar que no he mencionado el tema de la refracción, porque ni aún considerándola los valores sugeridos por Rowbotham son creíbles.

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lunes, 17 de abril de 2017

Refutación 27 a las "30 Pruebas de que la tierra es Plana" (Oliver Ibáñez)

Prueba 27 (Minuto 23.30 del video) Una supuesta prueba de que la tierra es esférica es la posibilidad de dar la vuelta al mundo partiendo desde un punto y volviendo a él. No obstante, esto puede ser igualmente logrado en la tierra plana, volando o navegando alrededor de círculo terrestre, teniendo siempre el norte  a nuestra derecha o el norte a nuestra izquierda. En la tierra plana, el norte se sitúa en el centro del círculo terrestre y el sur es toda dirección que emana de este centro (…) Por tanto, lo que se cree que es una vuelta al mundo sobre una esfera, en realidad es una vuelta circular alrededor de un plano. Nunca se ha hecho una vuelta al mundo yendo hacia el norte o hacia el sur, es decir haciendo una circunnavegación pasando por los polos. (…) Evidentemente, las autoridades han tenido que mostrar supuestos casos de circunnavegación pasando por los polos con tal de mantener con vida su teoría de tierra esférica.

Esto de ninguna manera constituye Una PRUEBA.En el mejor de los casos, podría ser una hipótesis muy improbable. 
Veamos un caso muy reciente...

Examinemos la Expedición ACE, la expedición que con fines científicos partió de Ciudad del Cabo a fines de 2016 y que tenía por objeto recorrer la costa de la Antártida en un viaje de 88 días de duración (entre el 20 de diciembre de 2016 y el 18 de marzo de 2017), por iniciativa del recién creado Instituto Polar Suizo con el fin de recopilar información que permita a investigadores de diversos campos entender mejor el impacto del cambio climático en el Océano Antártico. Incluyó más de 50 científicos de una veintena de países a bordo del barco ruso Akademik Tryoshnikov, de 12.000 toneladas, habilitado especialmente para la investigación.


Según la geografía de la Tierra Plana, la costa antártica tiene más de 120.000 km de extensión. Teniendo ese detalle en cuenta, para hacer la circunnavegación de esos 120.000 km en 88 días, el barco debería recorrer 1.364 km diarios, a una velocidad promedio de 56.8 km/h SIN DETENERSE; es decir, sin considerar las duras condiciones climáticas del mar en cercanías de la Antártida ni las múltiples paradas para realizar las actividades previstas ni reabastecerse de combustible (su autonomía máxima es de 27.778 km y 45 días), provisiones o agua. Además, no podemos ignorar el hecho incontrastable de que la velocidad máxima del Akademik Tryoshnikov es de 16 nudos, o sea algo más de 29,6 km/h: apenas la mitad de la velocidad necesaria para circunnavegar la Antártida de la Tierra Plana.



Para reforzar su argumento, Oliver nos dice que no existen circunnavegaciones polares, afirmando que las existentes son fraudes. Para validar este argumento señala
La primera supuesta circunnavegación, pasando por los polos, la hizo Sir Ranulph Fiennes con la expedición TransGlobe británica en 1982 (…) noble tercer barón de Canterbury y primo de la familia real británica (…) Fiennes además participa "casualmente" en Northwood, una organización caritativa judía de las más antiguas de Gran Bretaña. Esta organización está patrocinada, nada más y nada menos, por la reina de Inglaterra y está financiada por Evelyn Robert Adrian de Rothschild, de la infame familia elitista de los Rothschild. Viendo todo esto, no es extraño pues que la élite  utilice a uno de los suyos, en este caso a Fiennes, como supuesta prueba de que es posible circunnavegar la tierra esférica pasando por los polos 
Claro... es miembro de la familia real británica y "casualmente" en una organización caritativa judía financiada por un miembro de la familia Rothschild... 

Esto es para Oliver Ibáñez, la Prueba 27 de que la tierra es plana...

Para leer sobre expediciones que atravesaron la Antártida, ver el post "Demostración III de la Tierra esférica"

sábado, 3 de diciembre de 2016

Demostración III de la tierra esférica

Por Alvaro Vary Ingweion Bayón
El mito
El muro de hielo eterno rodea la Tierra Plana. Sus helados acantilados son los responsables de contener el agua de los mares. Más allá de ellos, la oscuridad, el frío infinito... los límites del Domo.


Las élites conocen la verdad. Fuerzas militares de todos los países con presencia en la Antártida impiden que nadie se acerque. Recurrirán a cualquier recurso para proteger ese gran secreto, nadie que intente aventurarse más allá de donde está permitido vivirá para contarlo. 



La realidad
¿Hay alguna expedición que cruce la Antártida? ¿Ha habido alguien que haya atravesado el Continente helado? Si aceptamos lo que dice el DRAE sobre «cruzar» y «atravesar», y se mira la Antártida desde arriba, puede verse que cualquiera de las líneas trazadas CRUZA el continente, ya que lo ATRAVIESA pasando de una parte a otra. Cualquier forma de entrar en el continente y salir de nuevo a la costa por otro lugar es, en sentido estricto, atravesarlo. No es necesario que sea en línea recta ni es necesario pasar por el centro, para que estés cruzando el continente. Todas las rutas que aparecen en este mapa, están atravesando la Antártida, POR DEFINICIÓN; y son reales. Son rutas que la gente ha hecho. 

 

La ruta verde es la que hicieron Ramón H. de Larramendi, Juan Manuel Viu e Ignacio Oficialdegui, entrando por 15ºE y saliendo por 115ºE, Recorrido total: 4.500 km. (ver más: desnivel.com)

La ruta azul es la que hizo Sir Vivien Fusch en 1958/9, y la rosa, Edmund Hillary, al mismo tiempo. Entrando uno por el Atlántico a 30ºW y el otro por la zona de Nueva Zelanda a 165ºE, se encontraron los dos en la estación del polo sur. Recorrido total: 3.200 km. (ver más: vozpopuli.com)   (ver más: wikipedia.com)
 
La ruta amarilla fue la que hizo el grupo de la expedición The Coldest Journey en 2013. Entraron por el meridiano 0 y salieron por 165ºW, atravesando el polo sur. Recorrido total:  3.800 Km.  (ver más: thecoldestjourney.org)


Para acabar, la ruta roja es la de Felicity Aston 2011/12; entró en el continente a 45ºW, y tras atravesar el polo, salió por 165ºW. Recorrido total: 1.744 Km.  (ver más: lanacion.com)


Todas ellas atraviesan, de un modo u otro, el continente. Aunque en realidad, que atraviesen el continente o no es irrelevante, porque el asunto aquí no es que el continente pueda o no ser atravesado, sino la forma de la tierra y la mera existencia de esas rutas hace que sea IMPOSIBLE que la tierra sea plana.

Bien. Ahora teniendo en cuenta esas rutas, las he trazado en un mapa de la tierra plana y he calculado cuál sería su longitud.

Para una  más sencilla visualización, se indican los puntos de entrada y de salida de cada ruta.


La ruta verde, que en un escenario de tierra esférica mide 4.500 km, -y que en el mundo real los aventureros caminaron 4.500 Km-, en una tierra plana sería una ruta de 36.500 km. Lo que hace que el modelo de la tierra plana en esta ruta acumule un error de 811%.

La ruta azul-rosa (recordemos que cuenta como una misma ruta, ya que aunque unos entraron por un lado y otros entraron por otro lado, al final ambos se encontraron en el punto intermedio) en el mundo real y en tierra esférica mide 3.200 km. En un escenario tierraplanista mediría 65.500 km. En este caso, el error es de 2.047%

La ruta amarilla, que literalmente cruza la Antártida de parte a parte, como suelen exigir los tierraplanistas, y que en una tierra esférica tiene una longitud de 3.800 km, que coincide con la longitud real de la ruta, en una tierra plana tendría una longitud de 68.000 km. En este caso, el error acumulado es de un 1.789%,

Para concluir, la ruta roja en una tierra esférica mediría 1.744 km, que es exactamente lo que Aston recorrió. En una tierra plana esa ruta mediría casi 40.000 km, lo que acumula un error de 2.294%.

Es algo extraordinariamente llamativo que la ruta más larga, la verde, en una tierra esférica sea efectivamente la más larga, pero que en la tierra plana se convierta en la ruta más corta de las cuatro.

Como puede verse, es IMPOSIBLE realizar esas rutas en un escenario de tierra plana. Si la tierra fuese plana, esas expediciones serían imposibles. El hecho de que no solo esas expediciones sean posibles, sino que cada año haya más y más gente que las realiza, no es sino una evidencia más de que la tierra NO es plana.

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Puede interesarle: Existe la Antártida?

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Existe la Antártida?

Nadie discute la existencia del polo norte. Sin embargo, los terraplanistas descartan de plano la existencia de un polo sur ubicado en el centro de Antártida. De hecho, descartan la existencia de esta como un continente, sino que para ellos representa "el muro de hielo" que rodea a todo el mundo y es el contenedor del mundo.


Mal que les pese, La Antártida existe y ha sido explorada desde hace muchos años. Varios países tienen bases permanentes allí.

Esta es la historia de esa exploración. (basado "Explorando la Antártida" de mi blog "El Kronoscopio")

La historia de la Antártida es la historia de los últimos grandes exploradores de nuestro planeta. Este continente, el último descubierto por el hombre, estuvo reservado durante años sólo a unos pocos aventureros, hombre llenos de coraje e ilusión dispuestos adentrarse en el último sector desconocido del planeta.
“Se buscan hombres para viaje peligroso. Bajos salarios. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro permanente. Regreso sano dudoso. Honor y reconocimiento en caso de éxito”.
Así cuenta la historia que Ernest Shackleton, uno de los más grandes íconos de la exploración Antártica, convocó a los miembros de una de sus odiseas polares.

Los viajeros que cruzaban el Cabo de Hornos frecuentemente se encontraban con vientos en contra y eran llevados al sur hacia cielos nivosos y mares con hielo; sin embargo ninguno de ellos hasta 1770, que se sepa, habría alcanzado el círculo polar. La historia del descubrimiento de tierra en los 64° S por Dirk Gerritz a bordo del Blijde Boodschap en 1599 fue mostrado como el resultado de un malentendido de un relator, Kasper Barlaeus, en 1622. Una historia similar de un avistamiento de "montañas cubiertas de nieve" más allá de los 64° S en 1603 fue relatada por el español Gabriel de Castilla. Existe controversia acerca de si las Georgias del Sur fueron avistadas en 1675 por La Roche.


Puede decirse con certeza que todos los navegantes que llegaron a los hielos del sur hasta 1750 lo hicieron involuntariamente al ser desviados de sus cursos. Una excepción puede hacerse quizás en favor del viaje de Halley en el HMS Paramour para investigaciones magnéticas en el Atlántico Sur cuando se encontró con los hielos en los 52° S en enero de 1700; pero ésa fue su latitud más austral. Un determinado esfuerzo de parte del oficial naval francés Pierre Bouvet de descubrir la tierra del sur descrita por un semi-legendario sieur de Gonneyville tuvo como resultado el sólo descubrimiento de la Isla Bouvet en 54° 25' S - 3° 24' E, con hielos cerca de los 55° S en 1730. En 1771 Yves-Joseph de Kerguelen-Trémarec zarpó de Francia con instrucciones de ir al sur desde Mauricio en busca de un "continente muy grande". Avistó una tierra en los 50° S que llamó Francia del Sur, y que creyó era la masa principal de un continente austral. Fue enviado otra vez para completar la exploración de la nueva tierra, y se encontró que era una isla inhóspita y la rebautizó como Isla de la Desolación, pero posteriormente fueron reconocidos sus esfuerzos bautizándola como Tierra de Kerguelen.

Hasta el siglo XVIII, esta región era una mancha blanca inexplorada en el mapa. Finalmente se convirtió en el objetivo de muchas naciones.

El británico James Cook (1728-1779) cruzó por primera vez el círculo polar sur el 17 de enero de 1773. Sin embargo, como no vio tierra alguna además de hielo, de ahí en adelante en todo el mundo a este paraje se le quedó el sobrenombre de "terra incognita".

Incluso la segunda circunnavegación de la región antártica, bajo la dirección de Fabián Gottlieb von Bellingshausen (1778-1852), báltico alemán al servicio de Rusia, sólo llevó al descubrimiento de algunas islas.

En cambio, durante su expedición (1822-1824), el ballenero James Weddell (1787-1834) penetró hasta 74°14'S en lo que más tarde se llamaría en su honor el Mar de Weddel. Así, el problema seguía sin ser resuelto.

Alrededor de 1840, durante el breve periodo caracterizado científicamente por la llamada "cruzada magnética", la expedición francesa (1837-1840), en busca del polo magnético del Hemisferio Sur, dirigida por Jules Sébastien César Dumont d'Urville (1790-1842), descubrió la Tierra Adelia.

La expedición estadounidense (1839-1842), al mando de Charles Wilkes (1798-1877), avistó la Tierra Wilkes y cartografió desde el barco cerca de 2.000 kilómetros de línea costera. Finalmente, el británico James Clark Ross (1800-1862) logró llegar hasta 78°10'S durante su expedición (1839-1843). Descubrió el Mar de Ross y la barrera de hielo de Ross, así como la extensa Tierra Victoria. Finalmente, Ross llegó a aproximadamente 300 Km. del polo magnético y determinó su posición en 75°05'S y 154°08'E, cerca de la que había calculado teóricamente el astrónomo y experto en magnetismo de Gotinga, Carl Friedrich Gauss (1777-1855).

Antes y después de ese periodo de descubrimientos, sólo los balleneros y los cazadores de focas se arriesgaban en aguas antárticas para regresar a casa con abundante carga.

Sus descripciones de las tierras como partes de un collar de perlas en el círculo polar antártico sólo aumentaron parcialmente la imagen de una terra incognita.

No fue sino hasta el VI Congreso Internacional de Geografía, que tuvo lugar en 1895 en Londres, que los participantes llegaron a la resolución de que la exploración de la región antártica era el más importante de los problemas geográficos que quedaban por resolver y, por tanto, recomendaron a la sociedad científica del mundo entero que solucionara dicho problema antes del fin del siglo XIX. Todavía no se sabía si la Antártida era un atolón gigante lleno de hielo o un continente cubierto de hielo. Sin embargo, esto pronto sería resuelto.

Primeras invernadas antes de 1900
En el verano de 1897, apoyándose en la recomendación de Londres, una expedición belga al mando de Adrien de Gerlache de Gomery (1866-1934) partió a bordo del Bélgica hacia la Tierra de Graham (hoy península antártica), donde descubrieron, entre otras cosas, el largo Estrecho de Gerlache en el lado occidental de la Península Antártica.

Cuando el buque se quedó varado en el hielo cerca de la costa antártica a unos 85°O, la expedición belga se vio obligada a invernar a bordo del barco. Fue la primera en realizar una observación meteorológica continua durante todo un año.

Sin embargo, no había un programa de investigación previamente establecido, así que los resultados científicos fueron producto de la casualidad y dependieron del afán de investigación de los estudiosos respectivos. De manera notable, Gerlache había elegido a los miembros de la expedición según su capacidad, independientemente de su nacionalidad. A bordo del Bélgica había dos polacos (Henryk Arctowski, 1871-1958), para las tareas geológicas, meteorológicas y oceanográficas, y un asistente para las observaciones meteorológicas), así como un biólogo rumano. También participaban, como médico experto de la expedición, el estadounidense Frederick Cook (1865-1940), que había explorado antes con Robert Peary el norte de Groenlandia, y el noruego Roald Amundsen (1872-1928), como segundo oficial.

El resto de la tripulación consistía de belgas y noruegos. Pero en marzo de 1899, el Bélgica, que se encontraba varado en el hielo, logró salir a la corriente helada y quedó libre otra vez.

El 28 de marzo de 1899, desde Punta Arenas Gerlache informó por radiotelegrafía el buen resultado de la invernada en la Antártida. Sin embargo, en 1898 hubo que lamentar dos víctimas, pues además de un marinero que cayó por la borda durante una tormenta, también murió el geofísico Emile Danco (1869-1898) de lo que entonces se llamó "anemia polar" y que, según los conocimientos actuales, fue causada principalmente por deficiencia vitamínica.

A su regreso, el meteorólogo Arctowski pudo presentar a la opinión pública mundial los primeros datos meteorológicos del ciclo anual completo de la Antártida. Mucho antes de que se desarrollara la teoría del frente polar en la década de 1920, determinó mediante sus observaciones que en la Antártida circulaban zonas de baja presión en forma de ondas. Arctowski mostró además que el invierno antártico era mucho más frío de lo que normalmente se creía antes de la invernada. Al mismo tiempo, notó que la frecuencia de la aurora austral era igual a la de la aurora boreal en sus respectivas amplitudes magnéticas, lo que indicaba un origen común.

La segunda expedición antártica (1898-1900), bajo la dirección del sueco Carsten Borchgrevink (1864-1934), se pudo llevar a cabo mediante un financiamiento privado inglés. Partieron a bordo del Southern Cross hacia la Tierra Victoria (al este del Mar de Ross), donde invernaron en Cabo Adare. Los hombres no sabían que habían levantado sus dos refugios prefabricados en la costa más ventosa de la Antártida.

Además de algunas recolecciones zoológicas y geológicas y observaciones magnéticas, también realizaron mediciones meteorológicas cada dos horas durante un año, así como registros de la presión atmosférica y la temperatura en el continente austral. También en 1899 la deficiencia vitamínica constituyó un gran problema durante la invernada de la expedición polar y el biólogo del Southern Cross, Nikolai Hanson, murió de escorbuto. Antes del viaje de regreso, Borchgrevik todavía intentó llegar hasta 78°50'S sobre la Barrera de Ross.

Los resultados meteorológicos aportaron la primera imagen del clima marítimo antártico. Los vientos predominantes ESE y SE señalaron la existencia de una zona de alta presión que se extendía por una gran parte de la todavía desconocida Antártida y que correspondía a un reflujo de masas de aire en dirección al Polo Sur en las capas de aire superiores.

Cooperación internacional (1901-1904)
Durante la realización del VII Congreso Internacional de Geografía en 1899 en Berlín, ya se pudieron discutir planes concretos de la expedición británica a la Antártida al mando de Robert Falcon Scott (1868-1912) y de la expedición alemana al Polo Sur bajo las órdenes de Erich von Drygalski (1865-1949).

Al igual que en el precedente Primer Año Polar Internacional (1882-1883), cuando se coordinaron mediciones simultáneas alrededor del Ártico, el congreso acordó una cooperación internacional entre el 1 de octubre de 1901 y el 31 de marzo de 1903 para la realización de las mediciones meteorológicas y magnéticas de las expediciones antárticas, así como de todos los barcos mercantes y de la Marina que siguieran un curso al sur de 30°S.

Además de la expedición de Drygalski (1901-1903), que llegaría hasta aproximadamente 90°E al sur de las Kerguelen en el Océano Índico, y la expedición de Scott hacia la Tierra Victoria (1901-1904), finalmente también participaron la expedición sueca hacia la Tierra de Graham (1902-1903) al mando de Otto Nordenskjöld (1869-1928)y la expedición escocesa hacia el Mar de Weddel oriental (1902-1904) al mando de William Speirs Bruce (1868-1921).

Adicionalmente, se crearon con fines de comparación estaciones filiales que no estuvieran influidas por el clima de la Antártida. Éstas se localizaron en la Isla de los Estados en Cabo de Hornos para Nordenskjöld, en las islas Malvinas para Bruce, en las Kerguelen para Drygalski y en Christchurch (Nueva Zelanda) para Scott. Cuando Scott quiso invernar un segundo año y estaba en marcha una quinta expedición francesa (1903-1905) al mando de Jean-Baptiste Charcot (1867-1936), la cooperación internacional se prolongó un año más.


Nordenskjöld
Por desgracia, el buque Antarctic de Nordenskjöld quedó atrapado por la banquisa en la salida noroeste del Mar de Weddell y finalmente fue aplastado por ésta, por lo que naufragó. Los miembros de la expedición invernaron en tres distintos lugares en los que realizaron investigaciones científicas hasta donde les fue posible.

Es de destacar el primer hallazgo de restos fósiles de plantas terciarias y la exposición derivada de los hallazgos geológicos posteriores de Nordenskjöld, que se extendieron a los Andes sudamericanos en la Península Antártica.

A diferencia de Robert Falcon Scott y Otto Nordenskjöld, Erich von Drygalski y William Speirs Bruce encontraron toda una tierra virgen y cada uno realizó fácilmente una amplia investigación que llevó a interesantes resultados.

Drygalski
De acuerdo con las ideas de Alejandro von Humboldt, Drygalski planeó la investigación integral de los cuatro elementos (tierra, agua, aire, fuego) en la desconocida Antártida. Por esa razón, además de él, que quería realizar investigaciones geográficas y oceanográficas, y de un geólogo, que era experto en tierra firme y volcanes, había también un físico, que debía realizar mediciones meteorológicas y magnéticas. Un biólogo completaba la investigación del entorno vital (fauna y flora). Todo lo nuevo que se manifestara en la región antártica se registraba y se ponía en una exposición conjunta.

Así, Drygalski realizó mediciones de temperatura hasta 500 m. de altura durante su ascenso en un globo cautivo, a diferencia de Scott que un mes antes ya había sido el primero en subir en un globo. Los resultados llenan un total de 22 volúmenes, doce de los cuales contienen resultados zoológicos.

El concepto de investigación tipo Humboldt ampliamente aplicado por Drygalski en su expedición era único y nunca más sería seguido, ya que las expediciones se fueron especializando en aspectos de investigación particulares.

Para sus propios estudios, Drygalski eligió una forma que, por ejemplo, todavía aplica hoy día el Instituto Alfred Wegener de Alemania en la investigación polar y marítima:
  • mediciones tomadas en el barco durante el viaje de Europa a la Antártida,
  • mediciones tomadas en la estación durante la invernada,
  • viajes de exploración por los alrededores de la estación en primavera,
  • mediciones tomadas en el barco durante el viaje de regreso.
Lamentablemente, los frutos de la cooperación internacional no produjeron el resultado que se había esperado. Las mediciones magnéticas durante el viaje de ida y vuelta a la Antártida a bordo del barco alemán Gauss y del británico Discovery mejoraron los mapas marítimos sólo en la zona de las rutas de viaje respectivas.

La colección de datos meteorológicos asciende en total a aproximadamente 600.000 observaciones individuales. Sin embargo, la red de mediciones alrededor de la Antártida no fue lo bastante cerrada para la construcción diaria de mapas meteorológicos. Únicamente entre Cabo de Hornos y la Península Antártica hubo suficientes datos que permitieron trazar la distribución diaria de la presión atmosférica.

Los descubrimientos geográficos sugirieron la conclusión de que la Antártida es un continente cubierto de hielo. Además, a partir de las mediciones del viento y de la presión atmosférica, se pudo determinar la altura promedio del continente antártico en 2000 ± 200m.

La estación meteorológica establecida por Bruce en la Isla Laurie (Islas Orcadas del Sur) fue entregada a Argentina en 1904 y, desde entonces, funcionó con el nombre de Base Orcadas y, con su ininterrumpido margen de mediciones, proporciona un valioso valor básico para posteriores investigaciones climatológicas.

El atractivo de los polos (1911-1912)
El llamado "Periodo del atractivo de los polos" estuvo determinado por pautas personales y representado por el francés Jean Charcot (1908-1920), Scott y su antiguo acompañante Ernest Shackleton (1874-1922), el noruego Roald Amundsen (1872-1928) y el alemán Wilhelm Filchner (1877-1957), así como por el japonés Nobu Shirase (1861-1946) y el australiano Douglas Mawson (1822-1958). Charcot y Filchner constituyeron, en realidad, una excepción, ya que sus expediciones, además de descubrimientos geográficos, llevaron a cabo un amplio programa científico.

Las demás contribuyeron en su mayoría a alcanzar los objetivos geográficos como el Polo Sur, incluso a riesgo de su propia vida.

Mientras que durante su expedición en 1909 Ernest Shackleton prefirió regresar cuando estaba a sólo unos 180 km del Polo Sur para escapar de un desastre causado por la escasez de alimentos, Scott y sus cuatro acompañantes murieron en 1912 a causa de una serie de acontecimientos adversos durante una larga tormenta de nieve en su camino de regreso del polo.

Amundsen
La expedición japonesa tuvo que invernar en Sydney en condiciones precarias y explorar a continuación la Tierra de Eduardo VII en las cercanías de la estación noruega de invernada de la Bahía de las Ballenas en la orilla occidental del Mar de Ross, mientras que Amundsen fue el primero en llegar al polo con su grupo, el 14 de diciembre de 1911. Amundsen llamó a su campamento Polheim, y todo lo que rodeaba al polo, Haakon VII's Vidde, en honor al Rey Haakon VII de Noruega

La expedición australiana determinó por primera vez la ubicación exacta del polo magnético. Sin embargo, también tuvieron que lamentar dos víctimas mortales durante un viaje en trineo.

La Expedición Transantártica Imperial Británica de Shackleton también corresponde a este periodo. Se componía de dos grupos. Shackleton dirigía la División del Mar de Weddell (1914-1916), cuyo barco Endurance fue aplastado por los bloques de hielo y se hundió a finales de 1915. No obstante, los miembros de la expedición pudieron salvarse gracias a la osada travesía de Shackleton en un pequeño bote de remos a las Islas Georgias del Sur.

La División del Mar de Ross (1914-1917), que debería preparar los almacenes para la travesía en la meseta de hielo, invernó en Cabo Evans en condiciones precarias cuando el barco de la expedición se desvió de rumbo prematuramente durante una ventisca y quedó a la deriva durante diez meses entre los bloques de hielo del Mar de Ross. Dos miembros de la expedición fallecieron.

Puesto que las expediciones de este periodo no cooperaron entre sí para nada y sólo por casualidad las expediciones noruega y japonesa se encontraron en la Antártida, los diferentes resultados científicos de estas expediciones deben considerarse como individuales e independientes; sin embargo, fueron percibidos en parte como totalmente extraordinarios. Así, durante la travesía de nueve meses del Deutschland de Filchner se detallaron por primera vez medidas oceanográficas y se llevaron a cabo sondeos. También se analizaron continuamente las condiciones meteorológicas de las capas de aire con cometas y globos a los que se fijaron aparatos de registro.Estas mediciones todavía son representativas y no han perdido su valor.

Las investigaciones glaciológicas de icebergs y de la Barrera de Hielo de Ross, realizadas por Charles Seymour Wright (1887-1975) durante la expedición de Scott, produjeron incluso una bibliografía básica sobre glaciología.

Aviones en la Antártida desde 1928
Después de la Primera Guerra Mundial, la técnica aeronáutica se desarrolló a tal grado que fue posible pensar en utilizarla para fines de exploración en la Antártida. Los descubrimientos y cartografías hechos para el aire se utilizaron a menudo en esa época para justificar los reclamos territoriales en la Antártida. 

También hubo jefes de expediciones individuales que se lanzaron hacia el Sur para alcanzar objetivos principalmente privados.

El australiano Hubert Wilkins (1888-1958) fue el primero en utilizar aviones durante su expedición (1928-1929) para la exploración de la costa este de la Tierra de Graham 

En 1928-1930, el estadounidense Richard Evelyn Byrd (1888-1957) había establecido en la Bahía de las Ballenas, cerca de la antigua estación de invernada de Amundsen, una estación con el nombre de Little America I, desde la que supuestamente el 20 de diciembre de 1929 quería sobrevolar el Polo Sur.

Al mismo tiempo, en otra parte del continente, la primera expedición noruega (1929-1930), patrocinada por el cónsul Lars Christensen (1884- 1965) y bajo la dirección de Nils Larsen (nacido en 1900), realizó un sondeo aéreo de la Tierra de Enderby.

Wilkins regresó a la Antártida en 1929-1930 para seguir persiguiendo su objetivo de volar desde las dependencias de las Islas Malvinas (Isla Decepción) hacia el Oeste a lo largo de la costa de la Península Antártica hasta el Mar de Ross.

Durante su segunda expedición (1929-1931), Mawson cartografió la costa entre 75°E y 45°E tanto desde barco como desde avión. Esto se consideró como frontera entre las actividades británicas y noruegas y las correspondientes aspiraciones a los reclamos territoriales.

Lincoln Ellsworth (1880-1951) apareció en escena en 1933-1934 como otro competidor para ser el primero en sobrevolar el continente antártico desde el Mar de Ross hacia la Península Antártica, pero su avión se dañó ya desde el inicio al aterrizar en el hielo marítimo en la Bahía de las Ballenas.
Su segundo intento en 1934-1935 en dirección opuesta fracasó debido a las malas condiciones meteorológicas.

En 1933-1935, desde su estación ampliada Little America II, Byrd continuó la cartografía aérea de la Tierra de Marie Byrd hasta la Cordillera de la Reina Maud.

Byrd
Richard Byrd y su primer piloto Bernt Balchen se convirtieron en las primeras personas en sobrevolar el polo sur, el 29 de noviembre de 1929. Richard Evelyn Byrd o Richard Byrd (Jr.) (1888-1957), fue un importante explorador y aviador estadounidense, especialmente conocido por sus audaces vuelos sobre la Antártida, que permitieron conocer mejor la configuración geográfica del continente helado.

Byrd había experimentado por primera vez la eficacia de los aviones en la empresa polar de 1925, cuando sobrevoló la isla de Ellesmere partiendo de Groenlandia. El éxito del vuelo le hizo pensar en la posibilidad de alcanzar el Polo Norte por vía aérea y en 1926 realizó el proyecto. El 9 de mayo se elevó sobre Kingsbay (ahora Ny-Ålesund), Spitsbergen (Svalbard) a bordo de un monoplano Fokker y, junto con el piloto Floyd Bennett, afirmó haber volado sobre el Polo Norte. Esta hazaña le reportó gran renombre y le sirvió para recibir financiación para sus vuelos sobre el Polo sur. Sin embargo ya desde 1926 y hasta la actualidad se han expresado dudas sobre si Byrd efectivamente sobrevoló el Polo Norte sobre la base del alta velocidad supuesto. En 1996, estas dudas se confirmaron cuando su diario de vuelo se encontró. El diario mostró que las anotaciones del sextante habían sido borradas y luego inventó en su informe oficial.

Empleó este mismo medio para la exploración de la región antártica. La expedición de Byrd de 1928 al Polo Sur fue cuidadosamente preparada y provista de grandes medios. El campamento base, en la punta norte de la isla Roosevelt, en el mar de Ross, contaba con laboratorios, talleres, almacenes, una estación de radio y un hospital. En esta base, llamada "Little America", vivieron 14 meses 42 hombres. De allí partió Byrd en avión para dar la vuelta al Polo Sur que sobrevoló el 29 de noviembre de 1929. Su piloto en ese vuelo fue Bernt Balchen. Él descubrió la tierra que se llama Mary Byrd Land e importantes cadenas montañosas y exploró la tierra de Eduardo VII, una gran península helada de la Antártida que forma el extremo nordoccidental de la Tierra de Marie Byrd, punto de inicio del mar de Ross. Dando pruebas de gran valor, pasó el invierno de 1934 solo en una cabaña a casi 200 km de Little America, con objeto de obtener datos científicos.

Espoleado por los éxitos obtenidos, Byrd organizó otras tres expediciones entre 1939 y 1955, en las que se sirvió, además, de aviones, de helicópteros y submarinos, permitiendo conocer cada vez mejor la Antártida y estableciendo su continentalidad.

Organizó la Operación Highjump, cuya denominación oficial era The United States Navy Antarctic Developments Program, 1946-47 o Programa de Desarrollos Antárticos de la Armada de los Estados Unidos. Se trataba de una serie de maniobras militares que tenían por objeto probar equipos militares y tropa en condiciones antárticas. Estas maniobras tendrían continuidad con la Operación Windmill (1947-1948) y la Operación Deep Freeze (1955-1956).

Murió el 11 de marzo de 1957 en Boston, mientras dormía. Estaba preparando otra expedición con objeto del Año Geofísico Internacional 1957-58.

Algunos autores han especulado sobre la figura de Byrd, relacionándole con la teoría de la Tierra Hueca. Afirman que en uno de sus vuelos descubrió una entrada a dicho mundo intraterrestre. En 1957, el escritor italiano F. Amadeo Giannini publicó The Worlds Beyond the Poles (‘los mundos más allá de los polos’), en que afirmaba -sin aportar ninguna prueba- que en febrero de 1947, Byrd había intentado ser el primer humano en llegar al polo norte y encontró una entrada a un mundo subterráneo. El supuesto hallazgo no habría salido a la luz porque el ejército de EE.UU. habría acallado a Byrd, aunque las declaraciones del aviador sobre sus exploraciones ofrecerían pistas bajo la opinión de estos autores, y que se señala que todo lo que escribió en su diario fue totalmente real. Tras décadas de exploraciones aéreas y terrestres, innumerables exposiciones fotografías satelitales de muy diferentes naciones, con muy diferentes intereses en la región, no se han encontrado indicios de que dicha teoría sea cierta.

La expedición británica a la Tierra de Graham (1934-1937), bajo la dirección del inglés John Rymill (1905-1968), invernó dos años y exploró la Península Antártica Occidental desde avión y con trineos tirados por perros y comprobó que la Tierra de Graham está unida al continente Antártico.

Por primera vez se combinaron aquí técnicas modernas con medios de locomoción tradicionales, para lo que no había ningún equivalente en esa época, aunque Scott ya había experimentado con trineos de motor en 1910. Asimismo, la expedición de Rymill siguió un programa intensivo meteorológico, geológico, glaciológico y biológico.

En noviembre de 1935, Ellsworth logró completar, con cuatro aterrizajes intermedios, el primer vuelo sobre la Antártida desde la Isla Dundee (Península Antártica) hasta Bahía de las Ballenas y realizó nuevos descubrimientos como las montañas de la cordillera Eternity.

Una de las numerosas expediciones antárticas del noruego Christensen realizó extensos vuelos de fotografía sobre la costa antártica entre la Tierra del Emperador Guillermo II y la Tierra de Enderby, así como a lo largo de la Costa del Príncipe Harald descubierta por ellos, cuya posesión fue reclamada por Noruega.

Finalmente, en el verano austral de 1938/1939 la expedición alemana en el buque-catapulta Schwabenland, bajo el mando de Alfred Ritscher (1879-1963) llevó a cabo una eficiente campaña de verano, durante la cual, mediante fotogrametría aérea desde dos aviones, se llevó a cabo un reconocimiento detallado de una región hasta entonces desconocida entre 14°O y 20°E con el propósito de tomar posesión de este territorio por seguridad de la floreciente pesca de ballenas alemana. La expedición descubrió ahí Nueva Suabia junto con sus cordilleras y, con las tomas fotogramétricas, construyó una de las cartas más informativas del interior de la Antártida de esa época, la cual cubre aproximadamente 350,000 km2.

Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial impidió la continuación de las investigaciones planeadas sobre el territorio.

A diferencia de la expedición alemana, la tercera empresa de Byrd (19391940) estudió los alrededores con aviones y trineos jalados por perros desde dos estaciones de invernada (East Base en la costa este de la Tierra de Graham y Little America III), y amplió así de manera decisiva los conocimientos de las expediciones anteriores.

Acerca del Polo Sur
El polo sur geográfico se localiza en el extremo austral del planeta, equivalente a la latitud 90° S, donde convergen todos los meridianos. Se define como el lugar donde el eje de rotación se interseca con la superficie de la Tierra y son aplicables iguales observaciones que para el polo norte.

El polo sur geográfico es definido como uno de los dos puntos donde el eje de rotación de la Tierra se interseca con su superficie (el otro punto es el polo norte geográfico). Sin embargo, el eje de rotación terrestre cambia a lo largo del tiempo, por lo que esta definición no es completamente precisa. El punto de proyección del polo sur geográfico a la esfera celeste da lugar al polo celeste sur.

Está situado sobre la Antártida, a aproximadamente 2600 km del polo sur magnético. Está situado sobre una meseta llana, helada y ventosa a 2835 m de altitud sobre el nivel del mar. Se estima que el espesor de la capa de hielo en el polo sur es de unos 2700 m, con lo que el suelo de tierra estaría prácticamente a nivel del mar.

La masa polar de hielo se encuentra sobre un glaciar que se mueve 10 metros por año, por lo que la posición exacta del polo, relativa a la masa de hielo, cambia gradualmente con el tiempo. Un marcador del polo sur es reposicionado cada año para reflejar esto.

Sin embargo, no fue hasta el 31 de octubre de 1956 cuando otro hombre pisó el polo otra vez, cuando un grupo liderado por George Dufek, de la Marina estadounidense, aterrizó en el avión de transporte militar R4D Skytrain (Douglas C-47 Skytrain). La Base Amundsen-Scott estadounidense fue establecida alrededor de 1956–1957, con motivo del Año Geofísico Internacional. 

El 6 de enero de 1962 se realizó el Primer Vuelo Argentino al Polo Sur de dos aviones de la Aviación Naval Argentina Douglas DC-3 al mando del entonces Capitán de Fragata Hermes Quijada, hecho que sorprendió a la opinión mundial ya que no se contaba en esos momentos con cartografía de la zona y por ende se desconocía la existencia de referencias en tierra que pudiesen facilitar la orientación durante el vuelo directo desde el continente.


Luego de Amundsen y Scott, los siguientes en llegar al polo sur por tierra fueron Edmund Hillary, el (3 de enero de 1958), y Vivian Fuchs, el (19 de enero de 1958), con sus respectivos grupos, en el transcurso de la "Expedición Trans-Antártica de la Commonwealth". Hubo varias expediciones subsecuentes por tierra, incluyendo la Antero Havola, Crary y Fiennes. La marcha a pie más rápida sin soporte al polo sur geográfico desde la costa duró 47 días, y fue hecha en 1999 por Tim Jarvis y Peter Treseder, quienes llevaron trineos que pesaban 200 kg, que contenían comida y combustible.

Sin considerar las Islas Sandwich del Sur, el país más cercano al polo sur es Chile (3718 km), aunque la ciudad más próxima es Ushuaia, situada en Argentina (3910 km) y el pueblo más cercano es Puerto Williams, Chile (3895 km). La base de investigación científica Amundsen-Scott, de los Estados Unidos, se encuentra situada prácticamente en el polo sur geográfico (89°59'51" de latitud sur, a unos 270 metros). La distancia entre el polo norte y el polo sur geográficos (siguiendo la curvatura de la tierra) es de unos 20.000 km.

Tratado Antártico
El Tratado Antártico es uno de los más destacados acuerdos internacionales de la historia. Desde 1959, ha logrado preservar la Antártida para la paz y la ciencia, convirtiéndose en una referencia de cooperación y legislación internacional.

Bandera del T. Antártico
El Tratado Antártico fue firmado en Washington (Estados Unidos) el 1º de diciembre de 1959 y entró en vigencia el 23 de junio de 1961. Sus primeros signatarios fueron los doce países que entre 1957 y 1958 participaron del Año Geofísico Internacional: Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japón, Nueva Zelanda, Noruega, Rusia, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos.

Desde su primer artículo, establece que
“La Antártida se utilizará exclusivamente para fines pacíficos”. 
Gracias a ello, hoy es el único continente donde no ha habido enfrentamientos bélicos en toda la historia.

La ciencia es la principal actividad que se desarrolla en el continente. Por ello, en su segundo artículo establece que
“la libertad de investigación científica en la Antártida y la cooperación hacia ese fin […] continuarán”.
Actualmente, 49 países forman parte del Sistema del Tratado Antártico. 28 de ellos, los que tienen actividad e investigaciones activas en el continente, son miembros consultivos y 21 de ellos no consultivos.

Al momento de la firma del Tratado, siete países tenían reclamos territoriales sobre el continente, algunos de ellos superpuestos. Por tal motivo, el artículo IV mantiene el statu quo:
“Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de soberanía en esta región”.
Mientras el tratado permanezca vigente:
“No se harán nuevas reclamaciones de soberanía territorial en la Antártida, ni se ampliarán las reclamaciones anteriormente hechas valer”.
Para llevar adelante todo lo establecido en el acuerdo, cada año los países miembros se reúnen en la Reunión Consultiva del Tratado Antártico, donde intercambian información y toman medidas relacionadas con el uso dela Antártida para fines pacíficos y la investigación y la cooperación científica internacional.

Con el correr del tiempo, los países fueron adoptando nuevas medidas y se firmaron nuevos acuerdos internacionales que dieron forma al conjunto de normas que complementan al tratado y se conoce como Sistema del Tratado Antártico.