jueves, 29 de septiembre de 2016

Refutación 16 a 18 a las "200 Pruebas de que la tierra no es una esfera que gira"

Prueba 16 - El experimento conocido como "El fracaso de Airy" demostró que las estrellas se mueven en relación a una Tierra estacionaria y no al revés. Al llenar un telescopio con agua para reducir la velocidad de la luz en el interior, a continuación, se calcula la inclinación necesaria para obtener la luz de las estrellas directamente por el tubo, Airy falló en probar la teoría heliocéntrica ya que la luz de las estrellas estaba entrando en el ángulo correcto sin cambios necesarios, y en su lugar el modelo geocéntrico resultó correcto.



Prueba 17 "La paradoja de Olbers" afirma que si hubiera miles de millones de estrellas que son soles del cielo nocturno, este estaría lleno completamente iluminado. Como dijo Edgar Allen Poe, "Si fuera interminable la sucsción de estrellas, entonces el fondo del cielo se nos presentaría con una luminosidad uniforme, y no podría existir ningún punto luminoso, por lo que no existiría una estrella." La Paradoja de Olbers no es más paradojal que el experimento conocido como el "Fracaso de Airy"




Prueba 18 Los experimentos de Michelson-Morley y Sagnac intentaron medir el cambio en la velocidad de la luz debido al movimiento de la Tierra asumido por el espacio. Después de haber medido en todas las diferentes direcciones posibles en varios lugares, no lograron detectar algún cambio significativo, demostrando una vez más el modelo geocéntrico estacionario.




Refutación:
Al momento de esos experimentos, una de las teorías predominantes de la naturaleza de la luz fue que se requería de un medio (como el sonido que requiere un medio para propagarse) a través del cual esta podía viajar. Se pensaba que la luz, en tanto fenómeno ondulatorio (No tomando en cuenta la luz como partícula), debía propagarse necesariamente como una perturbación en un medio. Ese medio era el éter luminífero. Ambos de estos experimentos estaban tratando de determinar los efectos del éter en el movimiento de la luz, por un proceso teórico llamado arrastre del éter (Aether drag hypothesis). El experimento de Airy mostró que no hay éter siendo arrastrado por la Tierra (y los objetos en general que viajan por el espacio).

Establecido esto, la pregunta es: ¿Cuál es el estado de movimiento de la Tierra con respecto al éter luminífero? Esto es importante porque de este movimiento dependen las mediciones de la velocidad de la luz. De manera que tanto el experimento de Airy, como el experimento de Michelson Morley, como el de Fizeau, y seguramente muchos más, tratan sobre el movimiento con respecto al éter, Y SOLAMENTE MOVIMIENTO RESPECTO AL ETER

El movimiento es un concepto relativo, uno no puede decir que un cuerpo se mueve sin aclarar con respecto a qué. Ahora, uno podría decir que el movimiento respecto al éter representa movimiento absoluto, podría ser, pero finalmente se refiere al éter.

Ahora bien: En el experimento de Michelson-Morley la velocidad de la luz medida en las dos direcciones ortogonales del interferómetro fue la misma. Esto se interpretaría como que la Tierra está en reposo respecto al éter, es decir, que en su movimiento el planeta "arrastra" al éter consigo. Pero este resultado es inconsistente con el fenómeno de aberración, que requiere inclinar un poco el telescopio para observar la luz que llega de una estrella sobre la vertical, puesto que si la Tierra no se moviese respecto al éter esta inclinación no haría falta.      



El primer paso a salvar esta inconsistencia lo dio Lorentz, quien pensó en un éter estático que todo lo permea, pero que es tal que las longitudes se contraen y los tiempos se dilatan dependiendo del movimiento con respecto a él. Suena raro, pero esta idea le permitió hacer cálculos que explicaron todos los fenómenos simultáneamente. La solución final la dio Einstein, quien se dio cuenta que no hace falta algún éter como medio para que la luz se propague.

El experimento de Michelson-Gale-Pearson (1925) es una versión modificada del experimento de Michelson-Morley y del dispositivo de Sagnac. Mide el efecto Sagnac debido a la rotación de la tierra, por lo que sirvió para poner a prueba las teorías de la relatividad especial y del éter luminífero en un sistema de referencia con la Tierra en rotación.

El experimento de Michelson-Morley demostró que la Tierra no está volando a través del éter estacionario. En cualquiera de los casos, los experimentos no demuestran que la Tierra no se mueve, sino que no hay éter y los resultados nulos para ambos casos se puede explicar con la relatividad especial. De hecho, hay incluso una cantidad medible de aberración en la ubicación de las estrellas que varía entre +/- 20 segundos de arco a través del transcurso de un año, dependiendo del lugar donde la Tierra está en su órbita, que nos da evidencia de que la Tierra está, de hecho, en movimiento.

Fuentes e información https://arxiv.org/ftp/arxiv/papers/1401/1401.5585.p


Respecto de la Paradoja de Olbers (Prueba 17), lo primero que debemos señalar, es que la paradoja parte de una premisa falsa. Esta explicación señala en términos sencillos que una cosa es que el número de estrellas en el universo sea "indeterminado" y otra (muy diferente) es que sea "infinito", postulando, en definitiva, que el número de estrellas es finito.

No obstante,  Existen explicaciones complementarias.

Hay que contar la enorme cantidad de objetos que son opacos o que absorben en parte las radiaciones (como las nubes de gas) y que pueden estar situados en nuestra línea de visión hacia esas estrellas. Incluso si consideráramos que hay un número infinito de estrellas, también hay que considerar un número infinito de objetos opacos entre ellas. Sin embargo, si estos objetos opacos absorben energía tendría que estar calentándose continuamente, y por lo que sabemos todas las formas de materias conocidas al calentarse empiezan a reemitir energía electromagnética, por lo que esta solución no resuelve realmente la paradoja.

Por otra parte, dentro de la teoría general de la relatividad existen dos hechos que resuelven la paradoja de Olbers: 
  • Si el universo lleva existiendo una cantidad finita de tiempo (como sugiere la teoría del Big Bang), entonces solo la luz de una cantidad finita de estrellas ha tenido tiempo de llegar a nosotros, por lo que la paradoja desaparece. Además como la luz tiene una velocidad finita y el universo unos 13.800 millones de años, solo vemos estrellas situadas a menos de 13.800 millones de años luz lo cual constituye una región finita del universo.
  • De modo alternativo, si el universo se está expandiendo, y las estrellas más distantes se alejan de nosotros (lo que también aparece en la teoría del Big Bang), entonces su luz sufre un corrimiento al rojo. Este corrimiento al rojo disminuye la intensidad de la luz, de nuevo resolviendo la paradoja, ya que dicho corrimiento implica según la fórmula de Planck una reducción de la energía con la que viaja la luz y por tanto una atenuación de la intensidad por debajo de la esperada según la ley de la inversa del cuadrado en un universo estático. Esta reducción de la contribución de las galaxias distantes explicaría la oscuridad del cielo.
Cualquiera de los dos efectos por sí solo funcionaría, pero, de acuerdo con la teoría del Big Bang, ambos están sucediendo al mismo tiempo, aunque el tiempo finito tiene un efecto más importante en la resolución de la paradoja. Algunos ven la existencia de esta paradoja como prueba de la teoría del Big Bang.

Incluso sin la teoría del Big Bang, puede establecerse que la edad del universo es finita a través de una evaluación matemática de la cantidad de hidrógeno existente. Si se supone que la cantidad de masa en las estrellas, dividido por la cantidad total de masa en el universo es distinto de cero, tras un cierto período alguna estrella habrá convertido demasiado hidrógeno en helio (o un elemento más pesado) para continuar su fusión nuclear. De ahí se sigue que la cantidad de hidrógeno transformada en helio por unidad de tiempo en una estrella cualquiera, dividida por la masa de la estrella, es distinto de cero.

Si esto se combina con la afirmación anterior, puede concluirse que la cantidad de hidrógeno convertido en helio por todas las estrellas dividida por la masa del universo es distinto de cero. No se conoce ningún proceso que pueda convertir elementos más pesados en hidrógeno en la cantidad suficiente, y si existiese, seguramente violaría la segunda ley de la termodinámica. Por ello, el tiempo necesario para que las estrellas conviertan todo el hidrógeno del universo en helio es finito, y no revertirá a su estado inicial. Después, solo estrellas capaces de consumir elementos más pesados seguirán existiendo (y se consumirán cuando alcancen el hierro, algo conocido como la muerte térmica del universo). Esto todavía no ha sucedido, así que, o el universo tiene una edad finita, ha sufrido grandes cambios a lo largo de su historia, o bien existe un proceso desconocido (del cual no tenemos pruebas directas) que produce hidrógeno para mantenerlo funcionando.


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